DESINFECCIÓN DEL AGUA POTABLE
"Agua de
boca", expresión que quiere aludir al agua
potable, es decir, al agua que se puede beber, al agua apta para el consumo
humano. Esta vez la han puesto en circulación los políticos, comenzaron a
distinguir entre el agua destinada al
consumo humano y la que se dedica al regadío agrícola, a la industria, o a usos
suntuarios como campos de golf y piscinas. En sentido estricto, "agua de
boca" sería solamente la que se puede beber, sin embargo
sin un adecuado control en el
afán de potabilizar el agua de boca contiene más cal, cloro, restos de
fertilizantes o arsénico de lo debido, según algunos estudios. Otras
informaciones, en cambio, hacen referencia, a que el agua del grifo de una ciudad es correcta, aunque presenta una alta
mineralización y dureza. La alta presencia de minerales, como cloruros,
sulfatos, bicarbonatos, calcio, magnesio y sodio, no son recomendables para
personas con problemas de riñón ni
para la preparación de alimentos infantiles. El grado de dureza del agua puede
originar incrustaciones o depósitos de cal en los sistemas de distribución y en
los electrodomésticos que utilizan agua caliente. Al lavar con aguas duras, el
jabón apenas hace espuma.
En África donde la diarrea es
frecuente en los niños. La escasez de agua y la deficiente infraestructura
causan más de 5 millones de muertes al año por consumo de agua contaminada.
El agua de boca es uno de los principales
transmisores de microorganismos causantes de enfermedades, principalmente
bacterias, virus y protozoos intestinales. Las grandes epidemias de la
humanidad han prosperado por la contaminación del agua de boca. Por referencias
se conoce que se recomendaba hervir el agua desde quinientos años antes de
nuestra era.
Actualmente en los países desarrollados están prácticamente
controlados los problemas que planteaban las aguas contaminadas. Los procesos
de filtración y desinfección mediante cloro a los que se somete al agua antes
del consumo humano se han impuesto en el siglo XX y se estima que son los
causantes del 50% de aumento de la expectativa de vida de los países
desarrollados en el siglo pasado. La cloración y filtración del agua fue
considerada por la revista Life probablemente el más importante progreso de
salud pública del milenio. El cloro es el material más usado como desinfectante
del agua. La hipótesis más aceptada de cómo actúa y destruye el cloro estos
microorganismos patógenos es que produce alteraciones físicas, químicas y
bioquímicas en la membrana o pared protectora de las células ocasionando el fin
de sus funciones vitales.
El cloro puede resultar irritante para
las mucosas y la piel por ello su utilización está estrictamente vigilada. La
proporción usada varía entre 1ppm cuando se trata de purificar el agua para su
consumo, y entre 1-2 ppm para la preparación de agua de baño. La aplicación
inadecuada de componentes químicos en el agua puede resultar peligroso. La
aplicación de cloro como desinfectante comenzó en 1912 en los Estados Unidos. Al
año siguiente Wallace y Tiernan diseñaron unos equipos que podían medir el
cloro gas y formar una solución concentrada que se añadía al agua a tratar.
Desde entonces la técnica de cloración ha seguido progresando. Además de su
capacidad destructora de gérmenes, su capacidad oxidante es muy grande y su
acción también es muy beneficiosa en la eliminación del hierro, manganeso,
sulfhídricos, sulfuros y otras sustancias reductoras del agua. Muchos países en
sus normativas establecen desinfecciones mediante cloro y exigen el
mantenimiento de una determinada concentración residual de desinfectante en sus
redes de tuberías de distribución de agua. A veces se emplea cloraminas como
desinfectante secundario para mantener durante más tiempo una determinada
concentración de cloro en el sistema de abastecimiento de agua potable.
Wikipedia
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